Comienza un nuevo año, algo que mucha gente se lo toma como una vuelta a empezar. “Espero que este año sea mejor que el anterior”, “por fin ha acabado esta mierda de año”, “borrón y cuenta nueva”, “año nuevo, vida nueva” etc, o por el contrario los también famosos “ya se ha acabado el mejor año de mi vida” o “este año ha sido la ostia” son frases muy extendidas entre todos.
Son fechas muy propicias para echar la vista atrás sobre el año que ha acabado y de manera rápida hacer balance, y después, ya dependiendo de cada uno, se mirará hacia el futuro con esperanza, optimismo, pesar, alegría, pesimismo…
Vivimos siempre en un presente que cuando queremos retenerlo, se convierte en pasado. Debemos pensar en un futuro que normalmente resulta más próximo de lo que nos creemos, y del pasado sólo podemos analizarlo quedándonos tan sólo el recuerdo. La vida es una constante que no entiende de fechas ni números, aunque nosotros la acotamos a través de los años para que nos resulte más fácil su análisis, su recuerdo, o su visión futura.
Los propósitos son algo que siempre tienen que estar ahí, deben ser una meta constante, una motivación, son nuestros acompañantes en el camino, no unas meras frases que se realicen a principios de año para erradicar algo que se ha estado haciendo mal en el pasado. Una frase famosa dice así:
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”
Por lo tanto el cambio está en nosotros mismos, no en algo que se nos escape de las manos. Afrontar un nuevo año de la misma manera que siempre con la esperanza de que algo cambie resulta una estupidez. Por eso yo prefiero pensar en deseos en vez de propósitos, el deseo es más un anhelo que una intención, se rige más por eso que algunos denominan “suerte” y siempre va acompañado de una predisposición a que acontezca, y por supuesto no debe dejar de lado a la propia intención. Si aparejamos “deseo” con “visión continua de la vida”, y “propósitos” a “visión fragmentada” resulta más esclarecedor. Repito que los propósitos deben acompañarnos siempre, y no contribuir a fragmentar nuestra vida.
Deseos o propósitos aparte, espero que todos tengáis algo por lo que luchar en este nuevo año.






















